POR ESOS SERES ESPECIALES A LOS QUE LLAMAN MAMÁ

Cuándo somos pequeños, vemos a nuestras mamás como súper heroínas de la gran pantalla.

Son las más fuertes, las más guapas y las que tienen poderes mágicos.

Tienen el súper poder de curarte cuándo te caes. Con un simple beso y un abrazo hacen que todo lo malo pase más rápido, con sólo una mirada ya nos sentimos mejor.

Son las más fuertes. Tú ves como te llevan en sus brazos y te protegen, a la vez que llevan el carrito, las bolsas de la compra y tu juguete favorito. Y ni siquiera pierden la sonrisa. Está claro ¿no?, nadie es más fuerte que  tu mamá. Nadie es mejor que tu mamá.

El amor de una madre es incondicional. Si te portabas mal, sólo le duraba el tiempo que tú tardabas en sonreírle y ella te comía a besos una vez más.

Pero el tiempo pasa y crecemos, y entonces nos damos cuenta, de todas las cosas que sacrificaron y dejaron en el camino por nosotros y nuestra felicidad.

Renunciaron a su cuerpo firme por llevarnos en su vientre, a sus horas de sueños desvelándose durante la noche para darnos seguridad, a sus carreras y sueños para así convertirse en profesoras de nuestras vidas, guiándonos en cada paso que comenzábamos a dar. Y por muchos años que pasan, y muy mayores que seamos, para ellas, nosotros siempre somos su prioridad, por encima de todo. Y te das cuenta que no hay amor más puro y sincero que el que ella te da. Que no hay mejor puerto donde anclar, si la vida te da la espalda, pues ella, pase lo que pase, siempre te va a esperar. Ella siempre va a estar ahí.

Y recordamos todos esos consejos que nos daban, y te das cuenta que no eran unas entrometidas, que no lo hacían por fastidiar, y que encima la vida te demuestra que guardaban una gran verdad.

Una madre merece mucho más que un día al año para recordarles y agradecerles todo ese amor que nos dan.

Así que, párate. Cuando la eches de menos, díselo, cuando sientas que la necesitas, llámala, cuando nada te consuele, ve a buscarla. No dejes un te quiero para mañana, ni un ya voy, ni un café para compartir. Párate siempre que puedas, y dedícale tiempo a tu mamá y a tus hijos. Ese momento no se recupera. Y dedícaselo a ella antes que sea tarde, pues al crecer te vas dando cuenta que sigue siendo tu heroína, pero que no es inmortal.

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Hoy domingo 3 de Mayo de 2020, un domingo que no olvidaremos, que nos marcará. Un domingo especial en el que queremos felicitar a las que lo son, a las que lo fueron, a las que quisieron y no pudo ser, a las que lo intentan, a las que sin serlo ejercen como tales, a las que tienen instinto, a las que deciden no serlo… a todas nosotras, creadoras de la vida y de vínculos FELICIDADES!!!

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